27 abr. 2011

Enriqueta Martí Ripollés


Enriqueta Martí Ripollés (San Felíu de Llobregat, 1868 – Barcelona, 12 de mayo de 1913) fue una asesina en serie, secuestradora y proxeneta de niños. Conocida popularmente como la vampira del carrer de Ponent o la vampira de Barcelona.

Enriqueta llevaba una doble vida. Durante el día mendigaba y pedía en casas de caridad, conventos y parroquias, vistiendo harapos y llevando en ocasiones niños de la mano que los hacía pasar por sus hijos. Posteriormente, los prostituía o los asesinaba. No tenía ninguna necesidad de mendigar ya que su doble trabajo como proxeneta y prostituta le daban suficiente dinero para vivir sin problemas. De noche se vestía con ropas lujosas, sombreros y pelucas, y se hacía ver en el Teatre del Liceu, el Casino de la Arrabassada y otros lugares donde acudía la clase acomodada de Barcelona. Es probable que en estos lugares ofreciera sus servicios como proxeneta especializada en criaturas. En 1909 fue detenida en su piso de la Calle Minerva de Barcelona acusada de regentar un burdel donde se ofrecían servicios sexuales de niños entre 3 y 14 años. Junto a ella, fue detenido un joven de una familia de alta posición social. Gracias a sus contactos con altas personalidades barcelonesas que contrataban sus servicios como proxeneta infantil, Enriqueta nunca tuvo un juicio por el asunto del burdel y el proceso se perdió en el olvido judicial y burocrático.

Al mismo tiempo que hacía de proxeneta de niños, también ejercía la profesión de curandera. Los productos que utilizaba para fabricar sus remedios estaban compuestos por restos humanos de les criaturas que mataba, que llegaban incluso a ser desde niños de pecho hasta criaturas de 9 años. De esos niños lo aprovechaba casi todo, la grasa, la sangre, los cabellos, los huesos (que normalmente transformaba en polvo) ; por esta razón no tenía problemas para deshacerse de los cuerpos de sus víctimas. Enriqueta ofrecía sus ungüentos, pomadas, filtros, cataplasmas y pociones, especialmente para curar la tuberculosis, tan temida en aquella época, y todo tipo de enfermedades que no tenían cura en la medicina tradicional. Gente de clase alta pagaba grandes sumas de dinero por estos remedios.

Se sospecha que secuestró a un número indeterminado de criaturas. En el momento de su última detención se encontraron en su piso del barrio del Raval, concretamente el número 29, entresuelo primera del carrer de Ponent (hoy Joaquín Costa), y en diferentes pisos de Barcelona donde había vivido, los huesos de un total de doce niños. Los forenses tuvieron mucho trabajo ya que quedaban pocos restos y consiguieron diferenciar un total de doce niños. Enriqueta es posiblemente la asesina en serie más mortífera que ha habido en España. Si se llega a saber cuantas criaturas llegó a a secuestar y matar, la cifra probablemente se dispararía. Los que está claro es que llevaba muchos años actuando en Barcelona porque en la cultura popular se sospecha que alguien se llevaba a bebés. Había muchos niños que desaparecieron sin dejar rastro y había un temor fundado entre la población.

Enriqueta fue encarcelada en la prisión "Reina Amàlia" en espera de juicio. Intentó suicidarse cortándose las venas con un cuchillo de madera, cosa que hizo estallar la indignación popular porque la gente quería que Enriqueta llegase al juicio y fuese ajusticiada en el garrote vil. Las autoridades de la prisión hicieron saber mediante la prensa que se habían tomado medidas para que Enriqueta no se quedara nunca sola, haciendo que tres de las reclusas con más carisma de la prisión compartieran celda con ella. Tenían instrucciones de destaparle las sábanas en caso de que se tapara para evitar que se abriese las venas con los dientes.

Pero Enriqueta nunca llegó a juicio por sus crímenes. Un año y tres meses después de su detención y pasada la indignación popular, llegó su muerte. Sus compañeras de prisión la mataron linchándola en uno de los patios del penal. El proceso de Enriqueta se encontraba en fase de instrucción en esos momentos. El asesinato de la mujer no dio oportunidad que en un juicio se supiese toda la verdad y todos los secretos que escondía. La secuestradora y asesina murió la madrugada del 12 de mayo de 1913, oficialmente de una larga enfermedad, pero la realidad como resultado de una brutal paliza. Fue enterrada con toda discreción en la fosa común del Cementerio del Sudoeste, situado a la montaña de Montjuïc de Barcelona.

21 abr. 2011

Fred y Rosemary Letts


Rosemary Pauline West (n. 29 de noviembre de 1953 como Rosemary Letts) es una asesina en serie británica convicta en la prisión HMP Bronzefield en Ashford, Middlesex, Inglaterra. Fue condenada junto con su esposo y cómplice Fred West por el asesinato de 12 jóvenes mujeres (entre ellas también niñas), muchos de ellos ocurridos en la casa de la pareja en Gloucester, Inglaterra.

Rosemary West y su esposo fueron arrestados en enero de 1973 luego de un asalto sexual. Quien los acusó fue la joven Caroline Raine quien escapó de ellos y los reportó a la policía local.

El insano hábito común de los West era secuestrar muchachitas jóvenes de las paradas de autobuses en las afueras de Gloucester para llevárselas y encerrárlas en la casa de ellos, para luego sodomizarlas, torturarlas y violarlas por días antes de asesinarlas.

Rosemary tenía un voráz e insano apetito sexual, disfrutando del denominado "sexo bondage" y del sadomasoquismo. Ella era bisexual y muchas de las mujeres que fueron secuestradas eran para satisfacer el apetito sexual de ella y de su esposo Fred, otro sádico sexual. También, Rosemary trabajó como prostituta y dos de sus clientes mantuvieron relaciones sexuales con las pequeñas hijas de Rosemary, bajo el pleno consentimiento de ésta, quien disfrutaba como sus hijas sufrían las relaciones debido a sus cortas edades. Esto ocurrido en abril de 1982 y julio de 1983.
Los crímenes por los que Rosemary West fue sentenciada tuvieron lugar entre abril de 1973 y agosto de 1978. Charmaine West (hija de la anterior pareja de Fred; Rena) fue asesinada en junio de 1971 y enterrada en la primera casa de los West, en el número 25 de Midland Road en Gloucester. Otro cuerpo fue hallado en la segunda casa de ellos, en Cromwell Street donde se encontró el cadáver de Heather (hija del matrimonio Rose-Fred), asesinada en junio de 1987.

En agosto de 1992, Fred West fue arrestado luego de ser acusado de haber violado en tres ocasiones a su hija de 13 años de edad. Luego, Rosemary fue arrestada por crueldad contra sus hijas. Este caso cayó cuando la hija del matrimonio se negó a declarar ante la corte en junio de 1993.

Finalmente, todos los hijos de los West fueron separados de sus insanos padres y enviados a hogares tutelares. Este caso trajo sospechas sobre la responsabilidad del matrimonio West en la desaparición de su hija Heather West desaparecida en 1987. La policía ahora no creía en la versión de los West quienes decían que su hija había desaparecido y por ende lanzaron una enorme investigación para hallar la verdad

Aunque Rosemary nunca confesó los asesinatos, la evidencia contra ella era aplastante. Ella fue juzgada en octubre de 1995 luego del suicidio en prisión de su esposo, Fred. Finalmente, el jurado fue unánime. Rosemary fue encontrada culpable de diez asesinatos el 22 de noviembre de 1995 y el juez, Mr. Justice Mantell la sentenció a cadena perpetua diciendo: "Si la atención es puesta donde yo pienso, usted nunca será liberada".

Luego, un Juez Supremo decidió que Rosemary debía pasar 25 años en la cárcel antes de ser liberada pero tiempo después, en julio de 1997 el Ministro de Interior británico, Jack Straw sentenció a Rosemary West a morir en prisión. Es decir, nunca será liberada. Ella fue la segunda mujer en ser sentenciada a morir en prisión en Reino Unido, luego de la otra asesina en serie Myra Hindley quien murió en 2002. En los dos primeros años de sentencia, Rosemary West compartió celda con Myra Hindley.

En noviembre de 2002, un Juez Supremo dijo que Rosemary podría ser liberada en 2019 cuando ella tenga 66 años.

13 abr. 2011

Valérie, Laurent y Jean-Rémy "El trio diabólico"


Criada en un ambiente desestructurado pues su madre se divorció dos veces y se casó tres, no quiso estudiar ni hacer nada que supusiera disciplina. A los 18 años se convirtió en amante de un joven de familia adinerada, Laurent Hattab, con quien vivía. Frecuentaban clubs nocturnos. El tampoco había querido seguir sus estudios ni soportar ninguna disciplina. Fue siempre hijo único y mimado. Sin embargo, cuando su padre se arruinó economicamente, se vió reducido a un modesto sueldo, comenzó a pensar en hacer dinero por la vía criminal. Hizo amistad íntima con otro joven, Jean-Rémy Sarraud, quien creció abandonado por sus padres a los que no conoció, lo que le convirtió en un " chico duro" y le llevó por el peor camino que podía elegir. Valérie, Laurent y Jean-Rémy se convirtieron en el "trío diabólico" como se les llamó en los periódicos.

Planificaron sus crímenes cuyo fin fundamental era obtener dinero para irse a América, utilizando a Valérie. Ella se dedicaba a entablar amistad con posibles clientes, solos y adinerados. Se dejaba invitar a cenar con ellos y cuando estaba en su casa, con cualquier pretexto dejaba abierta la puerta de entrada, momento que aprovechaban sus cómplices para entrar, atar de manos y pies, al que iban a desvalijar y también a Valérie, para disimular. Así realizaron varios intentos fallidos, pero en los dos asesinatos que cometieron, el del abogado La Salle y el del comerciante Pierre Zerbib, utilizaron el mismo sistema, torturando a sus víctimas para hacerles confesar dónde guardaban el dinero y apuñalándolos después hasta dejarlos sin vida. Pero se comportaron como lo que eran, unos aficionados, y en pocos días la policía detuvo al "trío diabólico".

Fue uno de los juicios que más interés despertó en años recientes en Francia, fueron declarados culpables, sin reconocer atenuantes de ninguna clase y condenados los tres a cadena perpetua, pena que purgan actualmente en las correspondientes penitenciarías francesas.

Bella Gunnes


Bella Gunnes nació en 1859 en Trondhjem, Noruega, dónde vivió hasta el año 1883, fue este año cuando se marcha con 24 años a Chicago invitada por su hermana en busca de una vida mejor. Al poco tiempo se casó con Mads Sorenson un hombre conservador y muy trabajador impaciente por formar una familia y tener hijos, pero no pudieron tenerlos y decidieron adoptar a Jennie, mirtos y Lucy.
Llevaban una vida feliz y normal hasta que empezaron a tener problemas económicos, fue entonces cuando en 1900 su marido Mads Sorenson murió por causas misteriosas, el único síntoma que se le notó fue un lígero dolor en el pecho la noche antes de su muerte. En la partida de defunción los doctores redactaron que murió por un ataque al corazón. Todos los problemas económicos que la viuda había tenido se resolvieron cuando cobró cerca de 8000$ de la póliza de vida de su marido, una enorme suma de dinero para la época. Además vende la granja dónde residían. Con esa honorable cantidad, Belle se agencia una pensión, con tan mala suerte que se incendia al poco tiempo, dejando a la ´pobre´ viuda con el único consuelo de la póliza de seguros que había tomado la precaución de contratar. Lejos de mostrar resentimiento alguno, con una iniciativa digna de admiración, invierte todo el dinero en una pastelería, negocio próspero... hasta que de nuevo el fuego lo consume en una sola noche. Como la compañía aseguradora estaba sospechando que los incendios fuesen provocados, la viuda cambia de aires y decide instalarse en el Este. Se va a Indiana, en dónde se casa por segunda vez con el hombre que le cedería su apellido: Peter Gunness.
Como no es de extrañar en los matrimonios dónde anda de por medio una "viuda negra", Peter no vivió mucho tiempo después de casado. Sufrió un extraño contratiempo al resbalar "accidentalmente" en un estanque y propinarse un golpe mortal en la cabeza. La viuda Gunness no pudo sino disfrutar del dinero del seguro de su marido. Después de ésta "tragedia" y cansada de estafar las aseguradoras con los incendios, decide probar otros métodos para conseguir dinero fácilmente, como poner anuncios en la sección de contactos de los periódicos. El matrimonio sí que podía llegar a ser dinero fácil, ya lo había comprobado... "Viuda rica, atractiva, joven, propietaria de una granja, desea entrar en contacto con caballero acomodado de gustos cultivados con el objeto de contraer matrimonio". A este anuncio contestaron cantidad de pretendientes, y finalmente, entre la gran variedad de cartas que recibió en respuesta, seleccionó algunos que le parecieron más adecuados. Les envió a cada uno una carta idéntica en tono abiertamente comercial describiéndole sus posesiones: "Su respuesta me ha llenado de alegría, pues tengo la seguridad de que es el hombre ideal para mí. Estoy convencida de que sabrá hacer que tanto yo como mis niños seamos felices, y que puedo confiarle cuanto poseo en este mundo. Pero voy a ser sincera con usted y le describiré mi situación actual. No debe haber engaños ni disimulos por cualquiera de las dos partes. En la granja hay setenta y cinco acres de tierra y la cosecha es muy variada. Todo esto ya está casi pagado. Tengo tres hijos pequeños, dos niñas y un niño. Perdí a mi esposo en un accidente hace cinco años... y he descubierto que ocuparme de la granja y cuidar de los niños queda más allá de mis fuerzas. Mi idea es encontrar un compañero a quién pueda confiárselo todo... He decidido que cada candidato que ha merecido mi consideración favorable debe hacer un depósito satisfactorio en efectivo o acciones. Creo que es la mejor forma de mantener alejados a los timadores que siempre andan buscando una oportunidad de ganar dinero fácil. Valgo un mínimo de 20.000 dólares, y si usted puede traer consigo la suma de 5.000 dólares para demostrar que se toma el asunto en serio, hablaremos del futuro." No se sabe a ciencia cierta cuantos hombres respondieron a las cartas y llamaron a la puerta de Belle, aunque se estiman más de catorce, pero lo que sí es seguro es que ninguno de ellos vivió para contarlo. Este juego mortal iba de maravilla para la viuda Gunness, hasta que un descuido acabó con todo. A pesar de que trataba de elegir siempre aquellos candidatos que no tuviesen amigos íntimos o familia, cuando contactó con Andrew Holdgren no se dio cuenta que éste tenía un hermano, por encima, muy curioso... Habían pasado varios meses desde que Andrew se había marchado hacia Indiana, y como éste todavía no había dado señales de vida su hermano decidió escribir una carta a Belle, la "prometida", pidiéndole alguna noticia. En respuesta obtuvo una carta desesperada de la mujer: "Haría cualquier cosa por encontrarle. Salió de mi casa un día de enero y daba la impresión de ser muy feliz, pero no he vuelto a verle desde entonces... iría hasta el fin del mundo para reunirme con él..." 

El 28 de abril de 1908 la mala suerte llamó de nuevo a la puerta de la mujer. Un gran fuego hizo arder la granja hasta los cimientos... y el misterio de todo es que ella no vivió para contarlo.
Cuando llegó la policía encontró cuatro cuerpos calcinados: el mayor fue identificado como perteneciente a Belle, y los tres pequeños, a sus hijos. Un mes después comparecía ante un jurado por cuatro cargos de asesinato e incendio premeditado Roy Lamphere, uno de los amantes de Belle, y empleado ocasional en las tareas de la granja. Finalmente sólo fue acusado por el incendio, y pasó 21 años en prisión. Mientras, los investigadores continuaron su tarea en la granja. A los pocos días hallaron el cuerpo desmembrado de Andrew Holdgren envuelto en una tela más nueve cadáveres más, todos ellos despedazados y envueltos en sus respectivas telas. Lo cierto es que los crímenes aportaron numerosos quebraderos de cabeza a las autoridades. Nunca pudieron desvelar el enigma de los crímenes... ¿Quién era el verdadero asesino, Belle Gunness o Roy Lamphere? ¿Estaba realmente muerta la viuda o había escapado al incendio?.
Por si esas dudas fuesen poco, la policía cometió un grave error por el que fue criticada durante mucho tiempo: en una ocasión detuvieron erróneamente a dos mujeres inocentes en un tren, creyendo que eran Belle y su madre. Años más tarde, mientras miles de curiosos seguían visitando la granja como si de un espectáculo morboso se tratase, el amante de Belle acusado de incendio confesó los crímenes de la viuda y cómo él mismo le había ayudado a ocultar varios cadáveres. También reveló que el cuerpo calcinado que creían que correspondía al de Belle Gunness, en realidad no pertenecía a ella, sino al de una vagabunda que había sido atraída a la granja.
No obstante, hoy en día gracias a la medicina y a la antropología forense sí se sabe a ciencia cierta que el cadáver pertenecía a Belle. Pero entonces, ¿Por qué habría mentido el hombre? ¿Qué otras mentiras habrá contado a la policía? ¿Realmente provocó el acusado el terrible incendio?, ¿Para que? ¿Lo habrá provocado Belle Gunness para suicidarse dentro o querría haber hecho una tentativa de fraude a una compañía para cobrar otro seguro?... quien sabe...

Fred y Rosemary West


Rosemary Pauline West (n. 29 de noviembre de 1953 como Rosemary Letts) es una asesina en serie británica convicta en la prisión HMP Bronzefield en Ashford, Middlesex, Inglaterra. Fue condenada junto con su esposo y cómplice Fred West por el asesinato de 12 jóvenes mujeres (entre ellas también niñas), muchos de ellos ocurridos en la casa de la pareja en Gloucester, Inglaterra. Rosemary West y su esposo fueron arrestados en enero de 1973 luego de un asalto sexual. Quien los acusó fue la joven Caroline Raine quien escapó de ellos y los reportó a la policía local.

El insano hábito común de los West era secuestrar muchachitas jóvenes de las paradas de autobuses en las afueras de Gloucester para llevárselas y encerrárlas en la casa de ellos, para luego sodomizarlas, torturarlas y violarlas por días antes de asesinarlas.

Rosemary tenía un voráz e insano apetito sexual, disfrutando del denominado "sexo bondage" y del sadomasoquismo. Ella era bisexual y muchas de las mujeres que fueron secuestradas eran para satisfacer el apetito sexual de ella y de su esposo Fred, otro sádico sexual. También, Rosemary trabajó como prostituta y dos de sus clientes mantuvieron relaciones sexuales con las pequeñas hijas de Rosemary, bajo el pleno consentimiento de ésta, quien disfrutaba como sus hijas sufrían las relaciones debido a sus cortas edades. Esto ocurrido en abril de 1982 y julio de 1983. Los crímenes por los que Rosemary West fue sentenciada tuvieron lugar entre abril de 1973 y agosto de 1978. Charmaine West (hija de la anterior pareja de Fred; Rena) fue asesinada en junio de 1971 y enterrada en la primera casa de los West, en el número 25 de Midland Road en Gloucester. Otro cuerpo fue hallado en la segunda casa de ellos, en Cromwell Street donde se encontró el cadáver de Heather (hija del matrimonio Rose-Fred), asesinada en junio de 1987. En agosto de 1992, Fred West fue arrestado luego de ser acusado de haber violado en tres ocasiones a su hija de 13 años de edad. Luego, Rosemary fue arrestada por crueldad contra sus hijas. Este caso cayó cuando la hija del matrimonio se negó a declarar ante la corte en junio de 1993. Finalmente, todos los hijos de los West fueron separados de sus insanos padres y enviados a hogares tutelares. Este caso trajo sospechas sobre la responsabilidad del matrimonio West en la desaparición de su hija Heather West desaparecida en 1987. La policía ahora no creía en la versión de los West quienes decían que su hija había desaparecido y por ende lanzaron una enorme investigación para hallar la verdad

Aunque Rosemary nunca confesó los asesinatos, la evidencia contra ella era aplastante. Ella fue juzgada en octubre de 1995 luego del suicidio en prisión de su esposo, Fred. Finalmente, el jurado fue unánime. Rosemary fue encontrada culpable de diez asesinatos el 22 de noviembre de 1995 y el juez, Mr. Justice Mantell la sentenció a cadena perpetua diciendo: "Si la atención es puesta donde yo pienso, usted nunca será liberada".

Luego, un Juez Supremo decidió que Rosemary debía pasar 25 años en la cárcel antes de ser liberada pero tiempo después, en julio de 1997 el Ministro de Interior británico, Jack Straw sentenció a Rosemary West a morir en prisión. Es decir, nunca será liberada. Ella fue la segunda mujer en ser sentenciada a morir en prisión en Reino Unido, luego de la otra asesina en serie Myra Hindley quien murió en 2002. En los dos primeros años de sentencia, Rosemary West compartió celda con Myra Hindley.

En noviembre de 2002, un Juez Supremo dijo que Rosemary podría ser liberada en 2019 cuando ella tenga 66 años.


6 abr. 2011

Claudia Mijangos



Claudia Mijangos Arzac nació en Mazatlán, Sinaloa (México) en 1956. Su infancia y adolescencia fueron felices, no sufrió maltratos y tuvo sus necesidades materiales y afectivas resueltas. Estudió la Carrera de Comercio. Cuando era una jovencita, fue elegida Reina de Belleza en Mazatlán. Al morir sus padres, le dejaron una cuantiosa herencia. Poco tiempo después se casó y se trasladó a vivir a Querétaro con su esposo, Alfredo Castaños Gutiérrez, a la calle Hacienda Vegil nº 408, Colonia Jardines de la Hacienda.

Él era un empleado bancario, ocho años mayor que ella. En su nueva ciudad montó una exclusiva tienda de ropa en el Pasaje de la Llata, donde algunas de las mujeres más prominentes de Querétaro compraron sus vestidos.

De formación católica, Claudia Mijangos fue maestra de Catecismo, Ética y Religión en el Colegio “Fray Luis de León”, donde estudiaban sus tres hijos: Claudia María, de once años; Ana Belén, de nueve; y Alfredo Antonio, de seis.

Pero Claudia comenzó a mostrar fuertes problemas psicológicos, a tal grado que el matrimonio pronto se volvió insostenible. Ella y su esposo se divorciaron y Claudia se quedó con la custodia de sus tres hijos. Siguió al frente de su tienda de ropa y dando sus clases de religión, pero la gente que la rodeaba pronto notó que los disturbios emocionales de aquella mujer se iban acentuando. En la escuela donde sus hijos estudiaban, daba clases un joven sacerdote, el padre Ramón. Claudia se obsesionó con él; muchos afirmaban que eran amantes, aunque otros negaban tal versión. Él y otro cura, el padre Rigoberto, hablaban constantemente con ella.

Durante varios días, Claudia había escuchado voces extrañas. No quiso comentárselo a su ex esposo, pues él siempre había afirmado que “estaba loca”. El 23 de abril de 1989, Alfredo Castaños se llevó a sus hijos a una kermesse de la escuela. Cuando llevó a los niños de regreso, tuvo una fuerte discusión con Claudia. Sabía el asunto del sacerdote y además quería regresar con su ex esposa. Ella se negó; defendió sus sentimientos hacia el cura y su ex esposo, muy enojado, le dijo que “se iba a arrepentir”. Luego se fue. Claudia cerró la puerta y echó llave. Subió a darle la bendición a sus hijos y fue a acostarse.

Unas horas después, el 24 de abril de 1989, aproximadamente a las 05:00 horas, cuando aún faltaba un buen rato para que amaneciera, Claudia Mijangos se despertó. Las voces en su cabeza eran tan fuertes que habían interrumpido su sueño. Le decían que Mazatlán había desaparecido y que “todo Querétaro era espíritu”. Estuvo un rato escuchándolas, tratando de decidir si eran reales o no. Después se levantó y se vistió completamente. Fue a la cocina y tomó tres cuchillos. Sus hijos aún dormían tranquilamente, pero Claudia había decidido matarlos.

El primero en ser atacado y el primero en morir fue Alfredo Antonio, el niño más pequeño, quien fue agredido mientras dormía en su cama. Claudia Mijangos se apoyó sobre la cama del niño, lo tomó de la mano izquierda y a nivel de la articulación de la muñeca, le ocasionó la primera herida. El niño, al sentirse herido, realizó un movimiento instintivo de protección, pero su madre siguió cortando; lo hizo con tal frenesí que le amputó por completo la mano izquierda. El niño gritaba de dolor y terror. Su madre le trató de cortar entonces la mano derecha; casi consiguió arrancársela también. Después le propinó una serie de cuchilladas hasta matarlo; ya muerto, siguió hundiendo el cuchillo muchas veces más.

Claudia Mijangos cambió de cuchillo; había decidido utilizar uno diferente con cada uno de sus hijos. La segunda en ser atacada fue Claudia María, de once años, quien fue apuñalada seis veces. Herida de muerte y con los pulmones perforados, la niña aún alcanzó a salir del cuarto tratando de protegerse. "¡No mamá, no mamá, no lo hagas!", gritaba. Los alaridos de dolor y desesperación fueron tan fuertes, que los vecinos se despertaron. Pero decidieron no intervenir. Claudia tomó entonces el tercer cuchillo y apuñaló en el corazón a su hija menor Ana Belén, de nueve años, quien no opuso mucha resistencia.

Después bajó las escaleras corriendo en busca de la agonizante Claudia María, quien se había desmayado, boca arriba, sobre el piso que dividía la sala del comedor. Volvió a apuñalarla. Luego la arrastró hacia la planta alta y colocó su cuerpo inerte en la recámara principal, junto con sus hermanos. Los apiló sobre la cama King Size como si fueran leños, uno encima del otro, y los cubrió con una colcha de color naranja con adornos blancos. Limpió dos de los cuchillos, tomó el tercero y se hizo cortes en las muñecas y en el pecho, tratando de suicidarse.

Verónica Vázquez, amiga de Claudia, llegó por la mañana. Tocó y le abrió Claudia, con la ropa empapada de sangre y la mirada extraviada. Verónica entró a la casa, pues supuso que su amiga había sido atacada. Luego vio los cadáveres. Claudia desvariaba, diciendo que los niños se habían llenado de ketchup. Verónica salió huyendo; el olor de la sangre era insoportable. Llamó a la policía de inmediato.

Cuando los agentes llegaron, ingresaron a la fuerza. El interior de la casa parecía el escenario de una película de horror. El piso de la sala y las escaleras que iban hacia la planta alta estaban manchados de sangre, al igual que el pasillo entre la recámara principal, la recámara del pequeño Alfredo, la recámara de las niñas y el baño.

A un lado de los niños estaba el cuerpo de Claudia. Su ropa también estaba manchada de sangre. Tenía los ojos entreabiertos. En la esquina de la recámara, sobre un sillón, había dos cuchillos de cocina, uno de 41 centímetros y el otro de 33 centímetros, ambos con cachas de madera en color café, limpios. Un tercer cuchillo, de 31 centímetros, se halló en la recámara de las hermanas Claudia María y Ana Belén, caído sobre la alfombra y lleno de sangre desde la junta hacia la parte media de la hoja.

Los policías pensaron que la mujer también estaba muerta, pero el comandante Adolfo Durán Aguilar le buscó el pulso en el cuello y descubrió que todavía estaba viva. Llamaron a la Cruz Roja; la trasladaron al Hospital del Seguro Social, situado en la avenida 5 de Febrero esquina con Zaragoza. "Mis niños están dormidos en la casa", declaró Claudia Mijangos cuando despertó en el hospital, ante las preguntas de la agente del Ministerio Público Investigador, Sara Feregrino Feregrino. "Yo quiero mucho a mis hijos, son niños muy buenos y no son traviesos". La asesina estaba sedada y amarrada de pies y manos. Se le tomó su primera declaración el 27 de abril de 1989 a las 11:30 horas, tres días después de que masacrara a sus tres hijos.

Luego añadió más cosas, responsabilizando del crimen al sacerdote al que supuestamente amaba: "El padre Ramón me hablaba telepáticamente, él influyó para que me divorciara, pero como mi madre era un freno moral para que me uniera a él, el padre Ramón con maleficios mató a mi madre, como me sigue trabajando mentalmente para poseerme y también mi marido quiere regresar conmigo y me trabaja mentalmente, fue tanta la presión que me descontrolé". Después, cambió su declaración y dijo que no se acordaba de nada, que la había despertado su amiga que tocaba a la puerta de su casa y que después la habían trasladado al hospital. Hablaba de sus hijos como si estuvieran vivos.


Los periódicos condenaron su crimen y la bautizaron como “La Hiena de Querétaro”. Aunque en un momento su abogado defensor, Julio Esponda Ugartechea, trató de inculpar a su ex esposo en el crimen, los exámenes neurológicos determinaron que Claudia padecía un trastorno mental orgánico: epilepsia del lóbulo temporal, acompañado de una perturbación de la personalidad tipo paranoide, por lo que se suspendió el procedimiento penal ordinario y se acordó aplicar una medida de seguridad de treinta años por el triple filicidio, la pena máxima contemplada en esa época.

El 23 de enero de 1992, fue trasladada del CERESO Femenil Sur de la Ciudad de México a Querétaro. Claudia Mijangos Arzac quedó recluida durante más de veinte años en el anexo psiquiátrico del Reclusorio de Tepepan. Su pelo encaneció y comenzó a utilizar anteojos. En 2007 la operaron de la glándula tiroides. Pese a los años de reclusión, nunca recibió visitas de su familia.

Cuando se encuentra tranquila, Claudia Mijangos comparte su celda con la francesa Florence Cassez, quien fue sentenciada en 2009 a sesenta años de prisión por el delito de secuestro. Según los testimonios de algunas enfermeras, cada vez que hay luna llena, es necesario encerrar a Claudia Mijangos en una celda especial, debido a que se torna muy agresiva. Su padecimiento es incurable y es poco probable que, si sale, pueda rehacer su vida de alguna manera.............



5 abr. 2011

Judi Buenoano


Judi Buenoano fue la primera mujer en ser ejecutada en Florida desde 1848.

Judi se casó con James Goodyear en 1962, y dio a luz a su primer hijo, James Jr., cuatro años después. La pareja adoptó un segundo hijo, Michael, en 1967, y tuvo una hija, Kimberly, ese mismo año. La familia Goodyear se instaló en Orlando, Florida.

James padre se fue a Vietnam a servir a la patria. Tres meses después de volver al hogar, sufrió una misteriosa enfermedad, falleciendo el 15 de septiembre de 1971. Como buena esposa que era, Judi recuperó los 90.000 dólares del seguro y después se fue a vivir con su nuevo novio, Bobby Joe Morris. Judi, sus hijos y Bobby Joe se trasladaron a Colorado. En cuanto acabaron de instalarse, Boby Joe se enfermó y falleció. Después de recoger el cheque del seguro de defunción, Judi cambió su apellido de Goodyear a Buenoano y se fue a vivir a Pensacola, Florida.

El hijo adoptivo de Judi, Michael, se alistó en el ejército en 1979. No tardó en caer enfermo y se le diagnosticó un envenenamiento con arsénico. La enfermedad había afectado sus miembros por lo que se le tuvo que poner unos pesados aparatos ortopédicos de metal, dándole el alta del hospital militar y dejándolo al cuidado de su madre.

En mayo de 1980, Judi se llevó a Michael a montar en canoa. La canoa se volcó y Michael se ahogó. Judi recuperó 20.000 dólares por la póliza del seguro militar de su hijo.

Después de la muerte de Michael, Judi se empezó a relacionar con John Gentry. Ambos aseguraron la vida del otro por 500.000 dólares. En junio de 1983, John puso en marcha su vehículo e hizo explotar una bomba, que le hirió de gravedad. Esta vez, las autoridades indagaron el pasado de Judi.

Judi fue acusada de intento de asesinato de John Gentry y del asesinato de su hijo, Michael. Los cadáveres de Boby Joe Morris y James Goodyear fueron exhumados y se descubrió que estaban llenos de arsénico.

El 30 de marzo de 1998, Judi Buenoano fue ejecutada en Florida.

Beverly Gail Allitt


Nace en Lincoln, Inglaterra el 4 de Octubre de 1968; fue paciente frecuente del Hospital de Grantham en 1986, entonces estudia enfermería en el Grantham College. Al graduarse solicita empleo en múltiples hospitales siendo rechazada, es aceptada en el Pabellón Cuatro de Pediatría del Grantham, risueña, se convierte en la enfermera favorita de los padres de los niños a su cargo; cuando fallecen, Allitt se muestra cercana compartiendo dolor y duelo.

En Abril de 1991, en el Pabellón Cuatro de pediatría la tasa de muertes se eleva. Allitt ha asesinado a 3 niños con infusiones de insulina y potasio, causando paro cardíaco. Mayo de 1991 es despedida para entonces ha matado un bebé más y lesionado a otros más.

Entre las víctimas están: Liam Taylor (7 meses), Timothy Hardwick (11 años), Bradley Gibson (5 años), Yik Hung Chan (2 años), Becky Phillips (2 meses) y Claire Peck (15 meses). El proceso más sonado es Katie Phillips (2 meses), resucitada de episodio apneico (por sobredosis de potasio e insulina), sufriendo daño cerebral permanente; la hermana había muerto poco antes; se revela que Beverly Gail Allitt la había liquidado.

Ella se declara inocente, asombra al Jurado con sus conocimientos y técnicas de tratamiento. Forenses y patólogos examinan a niños fallecidos y víctimas supervivientes y establecen que les han administrado sustancias letales; se dejar ver a Beverly Allitt como la única enfermera presente cuando algún niño sufría paro cardíaco o episodio fatal. Apenas si asiste a su juicio en 1993; sufría de anorexia y había perdido más de la mitad de su peso corporal.

Beverly Gail Allitt es declarada culpable por asesinato de 4 niños e intento de otros más, en el curso de 58 días de 1991, estando los niños a su cargo. Según Wikipedia en ingles, fue sentenciada a cadena perpetua. Los crímenes de Beverly Gail Allitt se pueden ver en la la película -Angel of death- o -The Beverly Allitt Story-.

Francisca González Navarro


“La Parricida de Santomera”

Francisca González Navarro, de 35 años, ha sido encontrada culpable de haber dado muerte a dos de sus hijos, de 6 y 4 años, asfixiándolos con el cable del cargador de un teléfono móvil, según el veredicto dado a conocer hoy.

Para los miembros del jurado, cinco hombres y cuatro mujeres, la procesada ejecutó el crimen en la madrugada del 19 de enero de 2002, "aunque el plan lo había concebido con anterioridad",
Para ejecutarlo, Francisca "entró en el dormitorio del matrimonio, donde dormían sus dos hijos, y procedió a anudar al cuello de F.M., de seis años, el cable del cargador exigiéndole, al despertarse éste por la agresión, que se diera la vuelta y se pusiera boca abajo, para llevar a cabo su trabajo con mayor facilidad."

Añade el veredicto que el pequeño gritó en petición de auxilio, y aunque sus gritos fueron escuchados por el hijo mayor del matrimonio, de 14 años, "éste no acudió al dormitorio porque conocía que la madre les golpeaba con frecuencia y pensó que también en esa ocasión les estaba golpeando".

Afirman los jurados que "la madre apretó el cable hasta causar la muerte por asfixia a sus dos hijos menores, que, además de las señales características de la estrangulación que presentaban en los cuellos, tenían también otras lesiones en sus caras".

Tras cometer el doble crimen, Francisca González rompió el cristal de una ventana y escondió unas joyas para hacer creer que personas desconocidas habían entrado en la vivienda para robar.
Otras de las acciones realizadas por ella, añade el veredicto, fue "desprenderse de su pijama y meterlo en la lavadora, junto con la camiseta que llevaba el mayor de sus hijos fallecidos, todo ello, en un intento de eludir pruebas".

Los jurados dan por probado que la procesada "se drogaba desde varios años atrás, y que el día de los hechos consumió cocaína y unos fármacos, pero estimamos que no afectó a su consciencia y voluntad".

También recogen que estaba celosa de su marido desde que se enteró de sus infidelidades "e incluso llegó a sentir miedo de él, ya que le pegaba con frecuencia y la maltrataba psíquicamente, pero consideramos que ello no afectó en nada a su voluntad y consciencia".

Tras la lectura del veredicto, el fiscal reiteró su petición de condena, que se eleva a 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato, mientras que el letrado de la acusación particular, Evaristo Llanos, además de pedir lo mismo, solicitó a la magistrada- presidente "que no le tiemble el pulso a la hora de fijar la pena y que se haga Justicia". Por su parte, el letrado de la defensa, Cándido Herrero, dijo que "una vez que el jurado ha dado por probados los malos tratos, que se tenga ello en cuenta y no se aplique la ley con el máximo rigor".