26 may. 2011

Charlene y Gerald Gallego


Gerald Gallego fue el primer hombre en ser ejecutado en la cámara de gas de Mississippi. Eso ocurrió en 1955. Su hijo, Gerald Jr., tenía 9 años. Cuando se cumplió la ejecución de su padre, todos le hicieron creer que había muerto en un accidente de autos. Con el tiempo Gerald Jr. supo la verdad sobre su padre pero ya era tarde para que pudiera escapar a su destino: cuando cumplió 13 años violó a una nena de seis. Ese fue su primer paso antes de convertirse en violador y asesino serial. Como su padre también fue condenado a muerte, pero murió antes de ser ejecutado.

La historia de Gerald padre es la de un ladrón que cayó preso varias veces y que fue condenado a muerte por haber matado a dos policías. Pero la de su hijo y su séptima esposa, Charlene, es la de una pareja de sádicos y asesinos, sólo comparable con la de los canadienses Paul Bernardo y Karla Homolka.
Gerald Jr. había pasado varias temporadas en prisión y se había casado seis veces.

En 1977, mientras vivía en la ciudad de Sacramento, conoció a Charlene. El tenía 32 años, ella 24.

Poco más de un año después de haberse conocio —en setiembre de 1978— cometieron sus dos primeros crímenes: violaron y asesinaron a golpes a dos adolescentes de 16 y 17 años. Y después enterraron sus cuerpos en un descampado.

En los dos años que siguieron la pareja mató a seis personas más: cinco mujeres y un hombre. Pero en el último crimen —el de una pareja de estudiantes— dejaron varias pistas y la Policía los detuvo.

Meses después, Charlene declaró que era usada por su marido como "carnada" para atraer a las chicas a que subieran al auto. Y también contó que el motivo de los crímenes había sido el deseo sexual de Gerald. "El hacía lo suyo con las chicas mientras yo esperaba y miraba hasta que él quedaba satisfecho. Luego las mataba", dijo.

Gallego fue condenado a muerte en 1982, pero varias apelaciones fueron atrasando su ejecución. En 2002 murió de cáncer en una cárcel de Nevada. Charlene fue condenada a 16 años y ocho meses de prisión. Ya los cumplió. Nunca más se supo de ella.